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Había 4 opciones para recorrer los templos; la primera era rentar una Van con aire acondicionado y guía; la segunda, un Tuk Tuk (mototaxi); otra opción era rentar una moto y la última, irme en bicicleta de montaña.

Lo más popular es irte en Tuk Tuk, puedes descansar entre templo y templo, y te cuesta 20 dólares, te recomiendo pagar al final porque puede ser que entres a recorrer el templo y al salir, tu chofer haya desaparecido. Otro dato a considerar es que no habrá paradas en ningún otro lado, ya que cada parada extra te cobrará 5 dólares.

Si te vas en bici te cobrarán un dólar por la renta, puedes ir a tu ritmo, detenerte donde quieras y visitar los templos que desees. Yo escogí esta opción, puesto que en Tailandia ya había hecho el recorrido en tuk tuk y definitivamente -y si el físico te lo permite-, te recomiendo por mucho la opción de la bicicleta.

Así que al día siguiente, muy temprano, decidí empezar por Angkor Wat, es el templo más famoso (incluso, su silueta aparece en la bandera de Camboya), y precisamente por ser el más conocido se empieza a llenar más rápido, así que mi idea era visitarlo primero, en cuanto tomé el camino a Angkor Wat me encontré con muchos viajeros que iban al mismo lugar, pero a mitad del camino me di cuenta que todos los tuk tuks se desviaban en una carretera (la 6).

A la primera oportunidad que tuve le pregunté a un conductor de tuk tuk que se detuvo a mi lado y me contó que no venden las entradas en los templos, tienes que ir a la oficina de turismo y comprar tu boleto ahí. (Oficina que, por alguna razón, está a 6 kilómetros)

En fin, lo único que hice fue seguir el interminable peregrinar de tuk tuks y llegué a la dichosa oficina de turismo, y aunque había muchísima gente, dividen las filas de acuerdo al boleto que quieras, 1, 3 o 7 días. Compras relativamente rápido tu entrada.

Por nada del mundo se te ocurra cambiar tus dólares a rieles camboyanos porque terminarás gastando más, por ejemplo, si una botella de agua te cuesta 0.50 DLS, su equivalente es algo así como 2030 KHR, pero si pagas en su moneda te cobrarán casi el doble, así que nada pasa si no cambias tu dinero al llegar, de hecho, te recomiendo que no lo hagas ya que, curiosamente, en muchos lados no te quieren aceptar su propia moneda.

Independientemente de la divisa es muy barato comer en Camboya, puedes encontrar platillos hasta en 1 dólar, si eres valiente y no te da miedo enfermarte puedes intentarlo, yo lo hice y me enfermé, así que el resto del viaje comí en lugares más turísticos y aunque son un poco más caros, en general no gastas mucho.

Eso sí, la entrada a los templos es bastante cara, hasta hace un par de años costaba 20 dólares pero de buenas a primeras duplicaron el precio, hoy cuesta 37 USD el boleto de un día, 62 USD por tres días y 72 USD por 7 días.

El boleto tiene tu foto así que olvídate de compartir boleto.

Los templos principales o los más famosos son Angkor Wat, Angor Thom y Ta Prohm, si puedes ver más templos te recomiendo Preah Kahn, Neak Poan, Banteat Kdei, Thommanon, Takeo, Tanei y Bat Chum.

Si tienes tiempo, compra el boleto de 3 días y recorre todo lo que puedas a tu propio ritmo, sin prisas.

Ya con boleto en mano mi plan fue empezar por Angkor Wat, Angor Thom y Ta Prohm; después, dependiendo del tiempo que me sobrara, ver todo lo que pudiera.

 

 

Angkor Wat, es el templo más famoso:

 

Al centro de Angkor Thom, es donde está el impresionante templo de Bayon, un lugar con mas de 200 caras talladas en piedra.

 

Ta Prohm es un templo que se fundió con la naturaleza y a donde voltees quedarás con la boca abierta, fue en este templo donde se grabó la película Tomb Raider.

Este es el circuito corto, a partir de ahí me fui moviendo sin rumbo entrando en todos los templos que podía, deteniéndome cada que quería descansar o tomar fotos.

No sé cuantos templos visité en total, la aplicación que mide los pasos y kilómetros caminados dice que en total hice casi 50 kilómetros, eso sí,  creo que tomé 20 botellas de agua durante todo el día, Iguazú es el lugar donde más calor he sentido, PUEDES LEER DE ESE VIAJE HACIENDO CLICK AQUÍ  pero Camboya lo dejó muy atrás, no sé si fue porque un día antes me había enfermado o por ir en bicicleta, pero nunca había sentido tanto calor en la vida, así que de vez en cuando me detenía a ponerme más bloqueador solar y tomar agua, había comprado un sombrero en la oficina de turismo, el cual me ayudó bastante a soportar los rayos solares.

Cerca de las 6 de la tarde decidí que tras casi 12 horas desde que salí del hotel, 50 kilómetros en bici, subir y bajar escalinatas, y recorrer cuanto templo me encontré, era momento de regresar, lo único que quería era comer, acostarme y dormir hasta el día siguiente, ya no podía más, o al menos eso pensaba, porque había olvidado que ese día se festejaba el Año Nuevo y a mi día todavía le faltaban muchas horas para terminar, pensaba que había tenido un día increíble pero lo mejor estaba por venir.

Pero esa será una historia para la próxima semana.

 

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