Tardé mucho en decidir si me iría en avión o en autobús de Bangkok a Camboya, nunca me ha molestado viajar horas por tierra, de hecho, así llegué a Brasil desde Argentina (Puedes leer esa historia haciendo click aquí).

Finalmente me decidí por la primera opción, para poder aprovechar el tiempo al máximo. Es un vuelo muy corto, en poco más de una hora llegué al aeropuerto de Siem Reap, la segunda ciudad más importante de Camboya, debido a que tienen cerca Angkor Wat, pero de eso les hablaré  más adelante.

Luego de bajar del avión, y debido a que no hay embajadas de Camboya en la mayoría de los países, tienes que ir  a un mostrador donde varios funcionarios tramitan la visa, cuesta $30.00 usd y tardan escasos 5 minutos en dártela, después, pasas por migración y entonces puedes salir del aeropuerto.

La primera impresión que tuve de Camboya fue muy diferente a la que tuve de Tailandia, aquí, la gente es más amable y quizá un tanto más inocente.

Camboya tiene una historia muy triste, en 1953 logró su independencia junto con Vietnam y Laos, después de que los franceses la incluyeran en su Indochina.

Se vio involucrada en la guerra entre Vietnam y EE.UU. pero lo peor vino en 1975, cuando Pol Pot, líder de los jemeres rojos, entró a la capital como un liberador, vació las ciudades con el pretexto de una invasión vietnamita y ahí empezó el año cero, una purificación de la población donde murió más de un cuarto de los habitantes de todo el país.

La gente en Camboya es todo lo contrario a la triste historia de su país, las personas son alegres y buenas. Esa primera mirada de la ciudad marcó lo que sería el resto de mi visita a Siem Reap, gente saludándome, niños corriendo detrás de mí y posando para las fotos, y siempre alguien dispuesto a ayudar sin importar la barrera del idioma.

La moneda de Camboya es el Riel, pero debido a su poco valor, la mayoría de los turistas no cambia a dinero local (incluso, los propios habitantes te recomiendan no usar el riel) entonces, digamos que el dólar es la moneda no oficial, sobre todo en Siem Reap, un lugar lleno de turistas y muy barato, por menos de 5 dólares puedes comer muy bien y si sales de las zonas turísticas, puedes comer hasta por la mitad de ese precio.

Todo esto me costó 3.75 dólares

Después de comer decidí dar una vuelta por el centro, en realidad no hay algo turístico, pero siempre, en cualquier lugar a donde viajes, hay mucho que ver y eso hice, me subí a una bicicleta (en la mayoría de hoteles y hostales este servicio es gratuito o las rentas por 1 dólar al día), manejé por las calles y de vez en cuando me detenía a tomar una que otra foto.

Noté que estaban adornando las calles con motivo del año nuevo khmer, la fiesta tradicional más importante del país y que dura 3 días, la niños corrían entre los trabajadores que se organizaban para colgar adornos de los postes y algunos buscaban turistas para tratar de venderles alguna pulsera.

Puedes llegar a los templos en tuk tuk, bicicleta y moto, para muchos, la mejor opción es en tuk tuk, puesto que el chofer te acompaña todo el día, por $20 USD te lleva a varios templos y en el trayecto puedes descansar. En moto vas por tu cuenta y puedes hacer el mismo recorrido, mientras que en bicicleta puedes ver más cosas pero es más pesado, tan sólo del centro a Angkor Wat son casi 10 kilómetros.

Al día siguiente decidí rentar una bicicleta de montaña para recorrer los templos por mi cuenta (en Ayutthaya, Tailandia no lo hice y me arrepentí).

 

Aunque estuvo muy pesado, fue una de las mejores decisiones de mi vida; pese a que el calor rebasaba los 40 grados, tras perderme de Ta Prohm a Preah Khan, terminar rodeado de monos en alguna parte del día y platicar con un monje budista en un templo que encontré en medio de la nada; vi uno de los lugares que más me han impresionado y cené con un grupo de viajeros que conocí en el camino de regreso, pero eso es una historia para la siguiente semana.

Puedes ver más fotos de mis viajes haciendo click aquí

 

Compartir →